El calor es un agente de acción analgésica moderada y lenta, pero muy efectiva. La acción analgésica del calor se utiliza en muchos dolores traumáticos. Paralelamente a esta acción el calor tiene efecto descontracturante por lo cual se emplea en contracturas y calambres. Esta utilización del calor local aporta evidentes beneficios: Vasodilatación y la apertura de capilares, aumentando su flujo y acrecentando la filtración y facilitando la reabsorción de exceso de líquidos . Estas modificaciones circulatorias son indiscutiblemente importantes en la aplicación terapéutica como en los reumatismos articulares crónicos, especialmente en la artrosis y en las secuelas de traumatismos en articulaciones . Por ultimo, el calor de alta frecuencia provoca una atenuación de la actividad general del sistema nervioso y sedación psíquica, que justifica el empleo de la balneoterapia caliente para los estados de excitación o tensión. Algunos efectos terapéuticos :
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