La humanidad ha utilizado el calor desde hace cientos de años con un fin terapéutico.

El calor es un agente de acción analgésica moderada y lenta, pero muy efectiva. La acción analgésica del calor se utiliza en muchos dolores traumáticos. Paralelamente a esta acción el calor tiene efecto descontracturante por lo cual se emplea en contracturas y calambres. Esta utilización del calor local aporta evidentes beneficios: Vasodilatación y la apertura de capilares, aumentando su flujo y acrecentando la filtración y facilitando la reabsorción de exceso de líquidos .

Estas modificaciones circulatorias son indiscutiblemente importantes en la aplicación terapéutica como en los reumatismos articulares crónicos, especialmente en la artrosis y en las secuelas de traumatismos en articulaciones . Por ultimo, el calor de alta frecuencia provoca una atenuación de la actividad general del sistema nervioso y sedación psíquica, que justifica el empleo de la balneoterapia caliente para los estados de excitación o tensión. Algunos efectos terapéuticos :  

  • Procesos inflamatorios crónicos
  • Fracturas de fatiga, esguinces, luxaciones y secuelas de fracturas
  • Se emplea en la otosclerosis, por la acción circulatoria del calor
  • Enfermedades respiratorias