La terapia con flores de Bach ha ido creciendo espectacularmente en los últimos años hasta llegar a ser una de las formas más conocidas de los tratamientos alternativos.
Su descubridor y creador fue el doctor Edward Bach.


Cuando tomamos flores de Bach vemos que muchos de nuestras ansiedades o estados psíquicos van modelándose progresivamente, sin violencia ni cambios bruscos, incluso llega a ser imperceptible su efecto hasta que simplemente un día sentimos que sencillamente nos “sentimos bien”.

Los preparados a base de elixires florales son totalmente inocuos, no tienen efectos secundarios y pueden ser tomados tanto por niños como por adultos. Su diagnostico ha de ser totalmente personalizado.

La avena silvestre, actúa de forma efectiva en personas que no se sienten satisfechas con su vida porque no saben qué hacer, que profesión ejercer o que ocupación seguir. A pesar de su ambición y afán no consiguen encontrar el camino hacia su autorrealización.
Esta flor aporta seriedad, claridad y seguridad. Es muy útil en crisis vocacionales o laborales e ideal para la elección de carreras en la pubertad.

 
La agrimonia ayuda a superar el sufrimiento y la tortura interior, sobre todo si se esconde tras una apariencia de indiferencia y felicidad. Es efectiva para todo tipo de disgustos.
Proporciona paz interior y le ayuda a convertirse en una persona natural que expresa libremente sus sentimientos y que puede plantearse los problemas de una manera espontánea como parte de su vida.
 
El mimulo es ideal para personas que tiene miedos de origen y causa conocida. Sirve para anular ese estado de tensión interna que percibimos como miedo. También es útil para las personas sensibles y excesivamente tímidas.