La constitución y el estado del conjunto del organismo.
De cómo se observa esto expondremos unas nociones elementales. El sistema nervioso es el responsable de la normalidad funcional de cada órgano y a través de él se relaciona cada parte de nuestro cuerpo. Cualquier anormalidad conlleva una alteración en el sistema nervioso que, a través de su sistema central, es reflejado en todo el organismo. El iris de nuestros ojos, así como las orejas, las manos, los pies, la mucosa nasal, nuestro rostro, etc., y cada una de nuestras células en particular, recogen estas alteraciones, pudiéndose apreciar con una correcta interpretación de dichos signos el lugar de alteración y su intensidad. En el iris concretamente, estas alteraciones aparecen modificando sus “estromas”, que son finísimas terminaciones nerviosas dispuestas a modo de radios de una rueda, siendo el eje de esta “rueda” la pupila. Estos “estromas”, en conexión directa con el cerebro, acusan las alteraciones cambiando su aspecto y su coloración original. Es el estudio, en profundidad, del estado y zonas del iris el que nos proporcionará la forma apropiada para tratar a través de las múltiples terapias de que disponemos. |